Muy buenas a todos y todas,
espero que la semana haya sido especialmente agradable con vosotros/as y si no
es así, espero que al menos aprovechéis este rato de lectura para poder
desconectar un poco de todo.
Como habéis podido ver en el título
éste miércoles vamos a hablar de Catalina Sánchez.
A principios del S. XVII, en
Talavera, quedó formado un pequeño grupo de hombres y mujeres que practicaban
la brujería, entre ellos se encontraba Catalina, quien destacó de entre los
integrantes sumamente pronto ya que era experta en determinados artes como por
ejemplo en leer la suerte en las habas o en diversos tarot’s, de hecho se
cuenta de ella que incluso podía conectar tanto con el demonio como con otras
criaturas del infierno.
Según cuenta la leyenda, todo
éste tipo de hechicerías llevado a cabo por ella, tenía lugar al lado de la
Iglesia de San Andrés, iglesia a la que acudía regularmente a misa a las siete
de la tarde pero con fines poco piadosos, ortodoxos o religiosos, ya que
utilizaba estas idas y venidas para poder obtener agua bendita que utilizaría
en sus oscuros rituales.
De hecho veremos más adelante que no fueron pocas las personas que pudieron dar testimonio de estos rituales realizados por ella.
De hecho veremos más adelante que no fueron pocas las personas que pudieron dar testimonio de estos rituales realizados por ella.
¿En qué consistía el ritual?
Año 1616.
Todo daba comienzo cuando caía
la noche.
Al anochecer, la bruja llevaba
consigo varios amuletos y nueve monedas que colocaba repartidas en cada esquina
de la Iglesia de San Andrés. Dichas monedas las utilizaba como cebo para atraer
a los espíritus del más allá que tenía intención de invocar.
Cuando ya había anochecido completamente –entorno a la medianoche-, hacia un círculo con el agua bendita robada en la misma iglesia por la mañana y se metía dentro de éste con unas cuantas reliquias en la mano, a continuación; rodeaba todo el círculo con velas negras y repetía oraciones a Santa Marta.
Cuando ya había anochecido completamente –entorno a la medianoche-, hacia un círculo con el agua bendita robada en la misma iglesia por la mañana y se metía dentro de éste con unas cuantas reliquias en la mano, a continuación; rodeaba todo el círculo con velas negras y repetía oraciones a Santa Marta.
Hasta aquí sería el círculo de
protección, posteriormente daría paso a la invocación de los demonios que se
acercaban desde los callejones hasta donde ella se encontraba.
Dichos demonios adoptaban la figura de animales diversos –desde lobos hasta cerdos, la mayoría estos últimos, aunque hubo algunos testigos que también afirmaban haber visto a gallos-, que les traía las monedas que ella había colocado en sus propias bocas, primero ante su posición amenazante y de ataque, tenían que ser apaciguados y luego eran interrogados por la bruja, pero, en ningún momento podían atravesar el círculo de protección que ella había realizado para protegerse.
Dichos demonios adoptaban la figura de animales diversos –desde lobos hasta cerdos, la mayoría estos últimos, aunque hubo algunos testigos que también afirmaban haber visto a gallos-, que les traía las monedas que ella había colocado en sus propias bocas, primero ante su posición amenazante y de ataque, tenían que ser apaciguados y luego eran interrogados por la bruja, pero, en ningún momento podían atravesar el círculo de protección que ella había realizado para protegerse.
Después de obtener de ellos toda
la información que quería para poder llevarla hasta sus clientes, les despedía
utilizando de nuevo oraciones y plegarias de Santa Marta.
Apagaba las velas y se iba a informar a sus clientes de las peticiones que estos mismos les había hecho, de todo lo que le habían dicho los demonios para ellos.
Apagaba las velas y se iba a informar a sus clientes de las peticiones que estos mismos les había hecho, de todo lo que le habían dicho los demonios para ellos.
Por esto, se hizo famosa y
conocida ya que todo el entorno y mucho más allá que rodeaba a la bruja, sabían
que, si la contrataban y contrataban sus servicios la información sería
totalmente sacada a demonios y otros seres malignos bajo sus invocaciones.
¿Por qué la Iglesia de San
Andrés?
No, evidentemente el sitio
elegido por ella para invocar no solamente a los demonios en busca de
respuesta, sino incluso a personas fallecidas por petición de sus clientes, no
era casualidad.
Catalina eligió ésta iglesia
precisamente porque está junto al panteón de los Carvajales* y se encuentra
rodeada de callejones con su propia historia escrita en ellos.
Sobre todo “El callejón de los
muertos de Toledo”, aunque a día de hoy se desconoce a ciencia cierta el por qué de ese nombre, se dice que es hasta
allí donde se acercan las personas que quieren acabar con su vida y que, hasta
principios del siglo XX, era allí donde se encontraba el depósito municipal de
cadáveres.
También hay que reseñar aquí que muy cerca del lugar se encontraba el convento de “la vida podre” que contaba en su cementerio parroquial con un gran número de enterramientos.
También hay que reseñar aquí que muy cerca del lugar se encontraba el convento de “la vida podre” que contaba en su cementerio parroquial con un gran número de enterramientos.
No fue hasta la época de Alfonso
X, que los cadáveres comenzaron a ser enterrados en estos cementerios
parroquiales, siendo seguramente ésta una de las razones por las cuáles en la
Iglesia de San Andrés hayan ido apareciendo una ingente cantidad de cadáveres intactos
y que aun pueden verse, sus restos en pleno S.XXI.
Inquisición
Fueron varios años después de
todas éstas prácticas realizadas por la hechicera cuando fue llevada a juicio.
Éste fue uno de los casos que
más repercusión tuvo en nuestro país y con los que más testigos contaron a
nivel de Toledo e incluso se estípula que dentro de los 23 Tribunales de
Inquisición que hubo en España, ya que hubo más de 250 testigos jurando ante el
crucifijo y ante el inquisidor las oscuras artes de Catalina.
La mujer tuvo que enfrentarse a
la inquisición y pasar varios juicios que no consiguieron su pena de muerte en
la hoguera-pena que se le daba a aquellos que eran juzgados por pactos con el
demonio-, pero sí 100 azotes y tres años de destierro.
Nadie se explica cómo fue conmutada
la pena de muerte al indulto con latigazos y destierro.
Nadie, salvo ella.
Se cuenta que cuando fueron a
llevar a Toledo a la bruja ya entrada en años, ésta iba encadenada y se
tropezaba con las esposas de los tobillos y los guardias se tuvieron que ir
haciendo paso entre la muchedumbre que la insultaba, trataban de arrancarle
mechones de pelo y le escupían en la cara.
Cuando comenzó el juicio ante
varios sacerdotes y el inquisidor, Catalina en todo momento escuchaba
atentamente al tribunal, quizás con un aire descarado porque sabía que no iban
a ser capaz de ponerle una pena demasiado importante ya que muchos de los que
allí estaban se encontraban engrosando su larga lista de clientes…
No volvió a ser juzgada, de
hecho se cuenta que ella volvió a estar en Toledo una vez que estuvo curada de
sus heridas, que se escondió en el boque para seguir realizando sus conjuros,
hechizos y encantamientos, pero también cabe reseñar que la época y la pobreza
hacían estragos en todas las personas, y no eran pocos los que encontraban en esto
un modo de subsistir.
¿Y a vosotr@s qué os ha parecido ésta historia? ¿La conocíais? ¿Conocéis algún dato más respecto a ésta historia que no aparezca en ésta entrada dedicada a ella?
Por ahora me despido de vosotros/as con un fuerte abrazo que os llene de energía, que sonrías muchísimo y nos leemos nuevamente, dentro; de siete días.


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